Sandra Rehder, tangos hondos para poder verse

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Es un placer escucharla en sus conciertos de distancia mínima mientras su música transporta al arrabal y a la resistencia social, a la sabiduría de quien sabe que ha amado. También lo es también tener una conversación con ella. Sandra Rehder actuará en nuestro festival audiovisual fin de curso el próximo 6 de mayo.

Por AITOR FERNÁNDEZ >

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Sandra Rehder | Foto: AITOR FERNÁNDEZ

el estado de comodidad
produce desviaciones al alma
la prolongada falta de vértigo
desmantela la agudeza
bloquea el sentido del amor
y el olvido se filtra
y permanece
los deseos de poder aumentan
y la mezquindad invade
peligrosamente
todo
(Poema de Juan López con el que presenta
el espectáculo Tangos de la Resistencia)

Creo que este poema define muy bien lo que estamos viviendo ahora. Hay mucha gente plantada en esa comodidad que se olvida de toda humanidad, aunque sucedan cosas aberrantes. Antonio Porchia escribió “no ves el río de llanto / porque no lleva una lágrima tuya”. ¿Qué importa si a uno le va más o menos bien? Yo me considero una privilegiada, pero también lo logré con lucha. Todo tiene unos costes muy grandes. Quizá si hubiera sido peluquera hubiera ganado más dinero, no sé. Pero lo cierto es que mi trabajo se agota al final de cada concierto.

El poema también habla del olvido, ¿tenemos corta la memoria?

Y sí, si nos olvidamos de lo que pasó en Argentina, en Uruguay, aquí… Como aquí, ¡parece que no pasó nada! Olvidar es eso, una forma de decir “aquí no pasó nada”. Hay que buscar la verdad, aunque sea dolorosa porque ocultarla trae las consecuencias que trae.

Ojos que no ven corazón que no siente, pero tú prefieres sentir.

Siempre.

RRSS-Momentos-Intimos

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]El tango habla de todo lo que inunda la música, de esas cosas que nos unen y que nos hacen iguales a todos”[/four_columns]

Te fuiste de Argentina la última vez que su economía estuvo a punto de estallar. Elegiste Barcelona por el Mediterráneo y Serrat.

Por Serrat, por Gaudí… Por la simpatía con la Segunda República. Por esas tres cosas el padre de mi hijo y yo decidimos venir aquí.

Uno de tus discos se llama ‘Tercera Patria’, ¿cuál es la segunda?

En la época del auge del tango, Enrique Cadícamo, un gran compositor argentino, dijo que después de Buenos Aires y París, Barcelona era la tercera capital del tango. ¡Y sí, vamos a hacer todo lo posible para que eso perdure!

¿Qué es la Patria para un argentino?

Yo me siento argentina, yo llevo en la piel lo malo y lo bueno de Argentina. Y lo sé por la forma de sentir. Y lo siento cuando vuelvo, y cuando respiro y siento que allá el olor, la manera de hacer las cosas, el Arte, es diferente.

¿Qué cosas echas de menos?

Si extraño algo es la frescura que se vive en Argentina, la espontaneidad,  desparpajo… Eso extraño y cuando voy ahí me encanta revivirlo.

Voy a aprender a llorar sin sufrir
sin detenerme a mirar una flor
a encayecerme lentamente
igual que la gente sin alma y sin voz.
Voy a entender que se puede morir
y latir al compás del reloj
como una máquina fiel
igual que un robot sin piel
(Sin piel, Umbrales, 2014)

¡El tango tiene letras tan buenas! Además de hablar del amor y el desamor, que es lo que inunda la música, también habla del amor a la tierra, a la amistad… Esas cosas que nos unen y que nos hacen iguales a todos. ¡Por eso el público que tengo es tan variado, supongo! ¿Quién no se puede sentir identificado con El último café o Arrabal amargo?

“Para cantar tango hay que haber sufrido un poco”, has dicho alguna vez.

¿Cómo se puede expresar algo si nunca lo has vivido? Puedes ser un genio como Borges, que escribía sobre lugares que nunca había visitado, pero él tenía una sensibilidad extrema… Pero si nunca te fuiste de tu lugar, ¿cómo puedes hablar de nostalgia? Yo viví el reencuentro, la partida, el desencuentro, el júbilo, el placer intenso… Y de eso canto.

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]Hay a gente a la que no le gusta llegar tan hondo, porque si llega hondo tiene que verse”[/four_columns]

Cosas que han vivido casi todas las personas.

Sí…. Bueno, hay gente que está más adormecida. Y hay a gente a la que le molesta la intensidad de otras personas. A veces he sentido que he llegado muy hondo para algún público y no le ha gustado… Hay a gente que no le gusta llegar tan hondo, porque si llega hondo tiene que verse. Allá las cosas están desnudas y hay que hacer algo.

Creo que era Olga Guillot que decía que los jóvenes, hablando del producto ‘comercial’, no han vivido los amores ni las situaciones que cantan. ¿Dónde queda la sinceridad en la música que algunos de nuestros jóvenes escuchan ahora?

Sándor Marái decía “el zapatero arregla las suelas, el panadero hace el pan, el escritor escribe”… Yo añado: “si no te morís por lo que estás haciendo, no sé cuán fuerte puede ser lo que vos transmitís.” Supongo que hay gente que va en busca de otros placeres que puede dar el cante, como la fama o el dinero. Yo no podría dejar de cantar porque si lo hago me muero.

Foto: AITOR FERNÁNDEZ

Foto: AITOR FERNÁNDEZ

¿Es el tango una música para aliviar las penas, como el jazz o el flamenco?

Yo creo que todas las manifestaciones artísticas se hacen para encontrarse a uno mismo, para comprenderse, para saber quién eres. Tal vez cada oficio lo sea, puede ser que seas un repartidor de correos y que encuentres en eso una verdad, pero en el Arte creo que es más marcado e intenso. En todos los conciertos hay algún momento en que, como decía Lorca, hay un “duende”, ese momento en que se inflama el alma. Si yo tengo que soportar un montón de cosas para sentirlo, lo haré. Como sentir la luz de mi hijo, como sentir al hombre que amo, como la amistad de mi enorme amiga Vicky…

Barrio
de mis sueños más ardientes
Pobre
cual la ropa de tu gente
Para mí
guardabas toda la riqueza
(Barrio pobre,
Umbrales, 2014)

En la vivencia de la pobreza hay un placer que no sé si alguien que siempre ha vivido cómodamente lo ha podido sentir. No quiero hacer apología de la pobreza, quiero decir que en la vida sencilla hay muchos momentos que no son en vano. Yo creo que la plenitud viene por otro lado,  no con la riqueza económica, sino con el amor, con disfrutar de lo cotidiano que te rodea.

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]Cualquier manifestación artística, si es real, puede transformar la sociedad”[/four_columns]

Pero falta también una falta de conciencia social en la pobreza…

Hay gente que está muy cómoda, que carece de conciencia porque ya tiene lo mínimo para ir al cine o tomarse su cerveza… Es como la empleada de la empresa telefónica que sigue engañando a sus clientes aunque a ella la vayan a echar, aunque ella forme parte de toda esa basura.

Yo sé que hay gente con la que no voy a comulgar nunca. Si hacemos un paneo en la política, por ejemplo… Me agrada pensar que, en algún momento, esa gente pueda tener un atisbo de conciencia.

¿Crees que la música puede transformar la sociedad?

Cualquier manifestación artística, si es real, hace bien. A mí me inspira una buena película, el talento de otro, emocionarme delante de un cuadro… Y si eso no es importante, ¿qué lo es?

Después de quince años yo me he dado cuenta que tengo el público que quiero tener porque hago lo que quiero de la manera que quiero. Si vos sos fiel a vos mismo, la gente también.

Estás desorientado
y no sabés qué trole
hay que tomar para seguir
y en ese desencuentro con la fe
querés cruzar el mar
y no podés
(Desencuentro,
Umbrales, 2014)

El dolor nos encierra. Si vos no sos capaz de transformar el dolor vas a quedarte preso, no te vas a entregar como debías. El perdón libera. No hay una persona que conozca que no haya sufrido de tristeza o alguna tragedia… Eso hay que trabajarlo.

Sandra Rehder con Gustavo Battaglia en Círcol Maldà. | Foto: AITOR FERNÁNDEZ

Sandra Rehder con Gustavo Battaglia acctuando en Círcol Maldà. | Foto: AITOR FERNÁNDEZ

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]Hay que seguir insistiendo, contagiar, dar ejemplo. Eso hace el mundo mejor.”[/four_columns]

¿Puede ser que tengamos una ausencia de referentes?

Yo creo que el mayor problema es que la gente cree que no puede ser feliz. Hay gente que nunca se dedicará a lo que quiere por miedo y pondrá mil excusas para no hacerlo. Y, mientras, la vida se pasa.

Yo, en algún momento comprendí que cantaba desde el dolor. Así que lo acepté y lo enfrenté, hice ese trabajo para poder evolucionar.

Tú que te fuiste a raíz de una crisis económica y aquí has encontrado otra, ¿qué puedes aportarnos, desde tu experiencia, para no condenarnos a repetir una y otra vez los mismos errores?

Tratar de conocerse. Es más fácil conocer a los demás si te conoces a vos mismo. Pero es difícil. Lo básico es ser buena gente, hagas lo que hagas.

Decí qué hacemos vos y yo
qué cosa vos y yo
sobre este mundo
sembrando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto
que no crece ya la flor
(A un semejante,
Umbrales, 2014)

¿Qué hacemos vos y yo?

¡Seguir insistiendo! Hay que seguir insistiendo, siempre. Vos contagiás con lo que hacés, los chicos que atienden en esta cafetería contagian con su sonrisa, con su bienhacer. Eso hace el mundo mejor. Contagiar, ser ejemplo, da sentido a todo.

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About Aitor Fernández

Fotoperiodista freelance para el massmedia hasta que fundó DateCuenta. Entre sus proyectos destacan “Las voces de los cayucos”, “Mujeres valientes” o “Vencidxs”, donde se recuperaron más de 100 memorias orales para entender nuestra historia más reciente. También es docente en nuestra escuela de comunicación libre.

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