Asier ETA Biok, Erantzunen garaia (Asier Y yo, tiempo de respuestas)

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Hoy se estrena el documental Asier ETA Biok en Barcelona, una comprometida propuesta que parte de una historia particular para plantear interrogantes incómodos. La censura ya ha topado con este trabajo de los hermanos Merino, que no desean otra cosa que iluminar el camino hacia la paz en Euskadi. | Por PABLO ROGERO

Resulta complicado hablar del conflicto vasco sin caer en los tópicos, sin pisar los charcos en los que este país lleva años estancado, sin recurrir al sentimentalismo barato o el victimismo agresivo. Resulta difícil escribir sobre un documental que ha sido realizado por gente que conoces, sin sucumbir a la complacencia ni ser especialmente severo.  Resulta especialmente aburrido tener que medir gestos, palabras, puntos y comas cuando uno se acerca a este tema… vamos a ello.

Siempre es objeto de celebración que un documental llegue a las salas de cine, si además busca acercarse de una manera diferente a un permanente objeto de polémica, más aún. Sólo por eso hemos de congratularnos de que los hermanos Merino, Amaia y Aitor hayan elegido poner sobre la mesa todas las preguntas que se hacen sobre las décadas de excepción en las que se ubica Euskadi en el mapa político y social. Y es que son muchos los interrogantes que se abren en un viaje en primerísima persona a las raíces del conflicto, centrándose más en cuestiones morales que políticas, intentando entender las razones que llevaron a Asier Aranguren, el amigo de la infancia de Aitor, a militar en E.T.A.

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]“Asier está en prisión incondicional, esta vez por su actividad política. ¿Cuánto falta para que, calladas las armas, se acabe esta dialéctica de guerra?”[/four_columns]

Porque Asier eta Biok nos muestra a Asier, pero bajo la mirada de quien ha compartido horas, meses, años con él. Aitor Merino, un joven actor euskaldun y de izquierdas que condena los crímenes de uno y otro bando, que cuestiona la lucha armada y los métodos de E.T.A., pero pone en la picota temas tabú como la tortura, la dispersión de los presos o las extravangancias judiciales amparadas bajo el “conmigo o contra mi”. Es sobre todo una apología de la amistad, del hermanamiento que une a dos personas por encima de la distancia, del paso del tiempo y la adversidad de las circunstancias.

Con un tono naif a veces, desenfadado en general y de provocada imperfección, Aitor repasa la historia del conflicto, nos recuerda la olla a presión que ha sido Euskadi y nos obliga a plantearnos nuestras propias preguntas: ¿Cómo le contaremos esta parte de la historia a las generaciones futuras? ¿Dónde empieza y acaba la legitimidad de la violencia? ¿Estamos preparados para la paz? Y sobre todo, ¿cuánto falta para que, calladas las armas, se acabe esta dialéctica de guerra? ¿Cuánto para que llegue el tiempo de las respuestas?

Resulta complicado no mirar al futuro con optimismo y pensar que asistimos a un cambio de tiempo político en que la palabra “adversario” sustituya a “enemigo”. Resulta difícil acabar estas líneas sin recordar que el pasado 8 de enero Asier fue detenido de nuevo junto con otros siete abogados. Se halla en prisión incondicional bajo la acusación de pertenencia a banda armada, esta vez por su actividad política. Resulta especialmente agotador seguir escuchando las mismas viejas canciones de guerra.

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About Pablo Rogero

Director de documentales y realizador, lleva más de una década dedicado a la grabación, producción y edición de proyectos audiovisuales. Entre sus proyectos destacan los tres documentales televisivos “La misma piedra”, “Flores para Pedro” y “Una historia de familia”. Es docente en nuestra escuela libre.

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