“Hoy, la revolución es más necesaria que nunca”

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Félix Padín empezó su militancia con 14 años. Una militancia que ha mantenido hasta el último día de su vida. En la guerra vio cumplida parte de la utopía del anarquismo. Este martes ha muerto con la esperanza viva de verla cumplida en su totalidad. Por eso seguía defendiendo la necesidad de la revolución.

Por MÓNICA SOLANAS>

Félix Padín nunca dejó de participar en documentales para divulgar la memoria libertaria y antifranquista. | Foto: CARLOS SUÁREZ

Félix Padín nunca dejó de participar en documentales para divulgar la memoria libertaria y antifranquista. | Foto: CARLOS SUÁREZ

[four_columns alpha=”0″ omega=”0″][dropcap_custom]”[/dropcap_custom]Hoy los obreros no se respetan ni a sí mismos ni se lucha en la calle, se lucha en el ordenador”[/four_columns]

«En mi juventud éramos casi analfabetos, pero teníamos conciencia y de eso la juventud de ahora está falta.» Para Félix, su escuela fue la CNT de Bilbao. «El que no sabía leer, aprendía»; también a ser personas decentes y de orden: «se aprendía a respetar para que te respetaran a ti.»

Además de a la CNT, se afilió a las Juventudes Libertarias, participó en grupos de acción, luchó como sargento y teniente, fue apresado en el campo de concentración de Miranda de Ebro, también le castigaron en batallones de trabajo. Con apenas 18 años cumplidos le hicieron su primera ficha, en la que aparecía como Peligrosísimo de la CNT.

Para Félix, el anarquismo representaba «un cambio muy grande en la sociedad, una sociedad sin clases y sin explotación, en la que todos viven sin opresión y saben respetarse a sí mismos y a los demás.» Y eso le faltaba hoy. «Los obreros no se respetan ni a sí mismos, no luchan con contundencia por lo que es suyo.» Nos contaba que, al contrario que ellos, que luchaban en la calle, hoy se lucha «en el ordenador»

La llegada de la República acabó suponiendo una decepción. En opinión de Félix, le faltó valor para poner a los trabajadores por encima de todo. Muchas promesas nunca cumplidas por «las fuertes presiones de la Iglesia, los terratenientes y los militares […] nos dimos cuenta que no iba a haber un cambio fundamental para hacer lo que había que hacer.»

Es cierto que nunca perdió la esperanza. Pero vivió momentos muy duros. Nos contaba que, estando preso en el seminario de Murgia, le atacó «el tifus y la decepción». Pero siempre sacó fuerzas para seguir adelante con lo que fuera. Supo mantener a raya el miedo a los palos y a la represión. «He sido apaleado por los guardias de asalto a mansalva y aquí estoy, no pasa nada»

Es cierto que nunca perdió la esperanza. Y hoy, volcaba esta esperanza en la juventud. Su deseo era que «los jóvenes acogiesen con el corazón los principios de la CNT, que lucharan por conseguir nuestro ideal para derrotar esta sociedad que está corrompida.»

Hoy, que su luz se ha apagado, mantendremos viva su memoria de esperanza.

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About Mónica Solanas

"Nací con un lápiz y una libreta en una mano, mientras con la otra arrastraba algún libro. La curiosidad hizo el resto." Mónica Solanas ha trabajado de muchas cosas, pero es ante todo periodista. También enseña (o "ayuda a aprender", como le gusta afirmar) en nuestra escuela de comunicación libre. Si te ha gustado este artículo, no te pierdas su blog.

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