La escuela de fotografía Date Cuenta acogió el sábado 13 de diciembre una clase magistral abierta de Gabo Caruso. Durante el encuentro, la fotógrafa compartió con el alumnado el recorrido y las decisiones que hay detrás de Cora, un proyecto documental que empezó en 2018 y que, lejos de cerrarse, sigue creciendo y transformándose con el tiempo.

Gabo Caruso, fotografiar desde el vínculo

Por PAULO CACAIS | Fotografías de PEDRO VIDAL

Desde el inicio, Caruso dejó claro que su manera de fotografiar y entender la fotografía documental pasa por repensar algunas reglas clásicas del periodismo. Las conocidas 5W siguen estando ahí, pero en los proyectos de largo recorrido cambian de sentido. El tiempo se dilata, el lugar no es solo un espacio físico y la historia se construye desde territorios simbólicos, sociales y políticos. Sobre todo, desde la relación que se crea entre quien fotografía y quien es fotografiada.

Uno de los puntos más importantes de la charla fue la idea de colaboración. Para Gabo Caruso, la persona retratada no puede ser un sujeto pasivo. Tiene que estar en el centro del proyecto, participar, opinar y decidir cómo quiere aparecer. No se trata solo de pedir permiso para hacer una foto, sino de que exista un deseo real de contar la historia. En proyectos largos, este vínculo se construye poco a poco, encuentro tras encuentro, y es clave para que el trabajo tenga sentido.

Gabo Caruso durante la masterclase | © PEDRO VIDAL

Esta forma de trabajar se refleja también en su manera de fotografiar. Caruso explicó que cada vez le interesa menos la perfección técnica. La cámara no tiene que imponer distancia ni incomodidad; tiene que ser la adecuada para que ambas partes se sientan a gusto. Su identidad visual se basa en la cercanía, en imágenes que nacen de una relación de confianza más que de una búsqueda estética impecable.

El origen de Cora está ligado a una pregunta muy concreta: qué ocurre con los niños y niñas que hacen una transición de género muy temprana cuando se hacen mayores. A partir de ahí, Caruso quiso romper con el relato dominante que suele acompañar a las personas trans, casi siempre vinculado a historias duras, tristes y situadas en los márgenes. En lugar de eso, Cora propone un retrato completo de una vida, mostrando a la persona más allá de su identidad de género y devolviéndole su dimensión humana.

Llegar hasta la historia no fue inmediato. Gabo Caruso explicó cómo empezó contactando con asociaciones, haciendo llamadas telefónicas y buscando con paciencia hasta dar con la familia de Cora. Cuando se conocieron, todo fluyó con naturalidad. La relación fue creciendo de forma orgánica y el proyecto avanzó paso a paso. Tras la publicación del reportaje en El País, tanto la madre de Cora como Gabo se plantearon seguir adelante y convertirlo en un proyecto de largo recorrido.

Gabo Caruso © PEDRO VIDAL

Durante la conferencia, Caruso insistió también en la importancia de mirar cerca. Las buenas historias, recordó, no siempre están lejos ni requieren grandes desplazamientos. Muchas veces están cerca de casa, solo hay que saber observar. En ese mismo sentido, habló del uso de fotografías de archivo como una herramienta útil para completar los vacíos temporales de aquello que no se pudo documentar en su momento.

Por último, compartió su experiencia a la hora de dar visibilidad al proyecto. Tras exponer Cora en Barcelona, empezó a presentarse a convocatorias locales, exposiciones y becas. Poco a poco, el trabajo fue creciendo y abriéndose camino hasta llegar a un contexto internacional. Un proceso gradual, construido desde la constancia y la coherencia, más que desde la prisa por llegar lejos.

La conferencia de Gabo Caruso en Date Cuenta fue, sobre todo, una invitación a entender la fotografía documental como una forma de relación. Una práctica que busca aportar algo a la sociedad, aunque no siempre pase por los grandes medios, y que pone a las personas —y el vínculo con ellas— en el centro de todo.

La masterclase de Gabo Caruso fue un evento abierto al público | ©PEDRO VIDAL