Naomi Klein: «Resistir no basta: hay que generar movimientos transformadores»

¿Cómo se puede explicar que alguien que se hiciera rico vendiendo su marca personal y la fascinación por la riqueza sea ahora el presidente del país más poderoso del mundo?

Ayer, día en que se cumplió un año desde que Donald Trump ganara las elecciones en EEUU, la periodista y activista canadiense Naomi Klein presentó su último libro en Barcelona. ‘Decir no no basta’ (Editorial Paidós) ahonda en los continuos shocks a los que estamos sometidos. «Pase lo que pase, los próximos años van a ser de una gran inestabilidad», asegura.

Vendrán nuevas crisis económicas, medioambientales, violentas, y todas fomentarán la «barra libre para los cleptócratas». Pero a veces, a los gobiernos puede salirles el tiro por la culata.

Naomi Klein ahonda en el estado continuo de shock  y en la urgencia de unirse frente al cambio climático

Por AITOR FERNÁNDEZ | @aitorfe

Naomi Klein presento su ultimo libro en Barcelona

«Decir no no basta» (Editorial Paidós) es el último libro de la laureada periodista Naomi Klein | Foto: AITOR FERNÁNDEZ

En The Apprentice, un reality show de la NBC cuyo modelo televisivo se programó en más de 30 países -incluido España-, participaban una quincena de empresarios que competían por 250.000 dólares y un contrato para dirigir una de las empresas de Donald Trump. El equipo ganador vivía en una lujosa mansión, mientras que el equipo perdedor lo hacía en las tiendas de campaña del patio trasero. Trump, protagonista del programa, convertía cada semana el acto de despedir empleados en un fenómeno de masas.

«Ya antes de Trump, teníamos una cultura que trata como basura tanto a las personas como al planeta», argumenta Naomi Klein en su último libro. Sin embargo, «nunca debemos subestimar el poder del odio, el atractivo de tener poder sobre el otro».

Trump, el «sprint final en la carrera hacia el abismo»

Klein argumenta en su último trabajo que Trump ha convertido el Gobierno de Estados Unidos en un lucrativo negocio familiar. Había prometido un programa electoral del que nada ha cumplido porque «su verdadero plan», expone la periodista, «consiste en suprimir derechos, retribuciones y protecciones«. Trump somete cada día a la ciudadanía a un shock tras otro mientras enfrenta en el odio a la clase trabajadora y la empobrece cada día más para beneficio de los ricos, de la misma forma que alentaba hacer a los ganadores de su reality show. Lo peor de todo, según Klein, es que los medios de comunicación siguen el guión escrito por el presidente: «Se han vuelto adictos a su culebrón», sentencia.

Pero el modelo se extiende. «Trump es un síntoma de esta crisis», advierte la periodista. Klein opina que, en Europa, «la agenda de austeridad acelerada ha facilitado el auge de la extrema derecha» y se sorprende que Macron, actual presidente de Francia, se haya «presentado como la alternativa cuando tiene políticas fiscales similares a las de Trump». Y se horroriza cuando constata que «Europa está dejando que se ahoguen miles de inmigrantes en el Mediterráneo».

También en otros países del resto del mundo, como India o Filipinas, existen muchas otras versiones que, mediante la cultura del entretenimiento de masas, fomentan el fascismo étnico, la misoginia, la homofobia, la división de la ciudadanía y la división entre la humanidad y la naturaleza.

Trump no sólo retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, sino que puso al frente de la Secretaría de Estado a un expresidente de la mayor petrolera del mundo, ExxonMobil.

ExxonMobil estaba al tanto del cambio climático ya desde la década de 1970. En 1978, un estudio de su propio director científico, James Black, dejó escrito que «la humanidad dispone de una ventana de tiempo de entre cinco y diez años hasta que la necesidad de tomar decisiones drásticas sobre cambios en las estrategias energéticas sea inaplazable.»

La periodista narra con emoción cómo comprobó en primera persona la muerte de una cuarta parte de la Gran Barrera de Coral debido a que la temperatura del océano ha subido un grado. Y matiza que de los arrecifes de coral depende el sustento económico de mil millones de personas.

Señala también que estudios científicos de la Universidad de Oxford afirman que para que la humanidad tenga un 50% de posibilidades de alcanzar los objetivos de reducción de temperaturas fijados en el Acuerdo de París, todas las centrales de energía nuevas tendrían que ser de emisión cero de carbono a partir de 2018.

Para Klein la verdadera urgencia, por encima de todas las luchas legítimas, es volver a poner al cambio climático en el centro de la política y actuar de una vez para frenar el calentamiento global.

'Decir no no basta', último libro de la periodista Naomi Klein

El último libro de la periodista Naomi Klein se presentó ayer en Barcelona. | Foto: AITOR FERNÁNDEZ

Memoria: la clave para no repetir los mismos errores

«Estamos permitiendo que hoy se reproduzcan unas condiciones que guardan similitudes inquietantes con las de la década de 1930», afirma Klein en su último manifiesto. Piensa que conocer nuestra historia reciente y las formas en que los gobiernos aprovechan o fomentan los estados de shock para aplicar políticas en beneficio de la riqueza nos sirva para resistir y actuar.

Desde Margaret Thatcher, la política del libre mercado ya «había venerado la codicia, el individualismo y la competencia como principios rectores de la sociedad.» Sin embargo, fue en el rescate de la banca en 2008 cuando «el mundo entero comprendió que le habían mentido». La respuesta social fue fuerte y valiente -por ejemplo, durante el movimiento 15M en España-, pero lo que no se vio en ese momento es que había lo que define como una «crisis de imaginación». «El problema es que no existe una versión alternativa al sí que queremos», detalla. «Por eso, no es suficiente sólo con resistir. Hay que generar y difundir movimientos transformadores».

Entender los puntos débiles de quienes aprovechan el momento más vulnerable del ser humano para su beneficio personal puede ser un buen punto de partida. Y nos pone ejemplos que han funcionado: cuando se atacó la imagen de Trump en la campaña #GrabYourWallet (#AgárrateLaCartera), las recientes luchas sociales contra el intento de abolición de reforma sanitaria de Obama o cuando la sociedad española no se tragó el estado de shock que el presidente José María Aznar quiso crear a raíz de los atentados del 11 de marzo de 2004.

Mariano Rajoy, el paradigma del shock

Klein siempre se ha mostrado partidaria del derecho de autodeterminación de los pueblos, como en el caso canadiense o de los pueblos indígenas. Por eso ha calificado la respuesta de Mariano Rajoy al movimiento independentista como «incendiaria» y «un ataque flagrante a la democracia». Lo acusa de diseñar un eterno estado de shock: «Ha creado una atmósfera de crisis nacional permanente que hace que no se preste atención a los fracasos de su gobierno». La periodista ha afirmado que en su país eso sería inimaginable. «La actuación del presidente Rajoy es el paradigma de la doctrina del shock».

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